jueves, 5 de febrero de 2015

Los poderes de la salchicha

A la mañana siguiente, cuando salchichón estaba en el sofá totalmente embriagado y perdido en llanto. Salchicha entró caminando por la puerta de la cocina, se detuvo a mirar a salchichón y le dijo: ¿Por que lloras? Aquí estoy, no me he ido. Las salchichitas se habían despertado con el portazo, quienes al ver a su mamá corrieron a abrazarla. Salchica les explicó que había sobrevivido al accidente porque llevaba puesta su playera mágica, la que le daba superpoderes. Salchichón estaba muy felíz. Esa noche hicieron el amor 0.5 veces porque las salchichitas se despertaron a media noche. Y así. Volvieron a su vida de salchichas normales...

miércoles, 4 de febrero de 2015

La salchicha prófuga

Había una vez una salchicha mujer que comía mientras escapaba de la justicia. En el camino, conoció a un salchichón del cual se enamoró. Después de unos años tuvieron hijos salchichas, dos para ser exactos. Se mudaron a otro país e iniciaron una nueva vida. Todo iba bien, hasta que un día, una de las salchichitas se le escapó a la mujer salchicha, mientras paseaban por el centro de la ciudad. Ese pequeño travieso estuvo cerca de la muerte, pues lo hubiesen atropellado a no ser que la mujer detuviera el tráfico con sus gritos. Sin embargo, en su intento por salvar al chiquitín, un coche golpeó a la salchicha mamá en la pierna, quien súbitamente cayó al suelo sin reaccionar. El salchichón y las salchichitas esperaban nerviosos al doctor en un pasillo del hospital. Entonces el doctor se acercó y les dijo: Me temo que salchicha falleció, le encontramos el corazón en una de sus piernas. Su corazón se detuvo tras el fuerte golpe y ya no hay nada que podamos hacer. Lo siento mucho. El salchichón, triste, salió del hospital. No sin antes abrigar a sus salchichitas con bimbollos. Al llegar a la casa el salchichón no tuvo más remedio que beber. El alcohol le hacía olvidar sus penas. Y la casa le recordaba bastante a salchicha, pero no podía irse, porque los pequeños estaban ahí.

martes, 3 de febrero de 2015

El niño que era alérgico a la arena

Había una vez un niño raro que usaba lentes grandes y cabello largo, le gustaba la playa, pero era alérgico a la arena. Entonces su mamá le ponía una alberca en el patio de su casa, donde los árboles de aguacate le parecían dos palmeras inmensas. Un día durante el atardecer mientras el niño se encontraba en el agua, la alberca empezó a tornarse oscura hasta la mitad; la otra mitad se quedó clara, pues estaba iluminada por los tenues rayos. Ahí, de pronto, y sin que nadie más viera, salió una orca. Abrió su gigantesca boca, mitad oscura, mitad blanca, y se lo comió.